Hay veces en la vida, esto no pasa a menudo, en que dos destinos se cruzan, se produce un punto en el espacio-tiempo en que dos líneas confluyen y modifican sus rumbos para seguir unidas hasta el infinito.
Algunas veces te levantas por la mañana, como haces todos los días, y no eres consciente de que el destino te va a ir cercando ese día para llevarte a un lugar maravilloso que condicionará tu futuro y hará que te apegues más a la vida, que tu camino se haga más llevadero, que la felicidad se instale en ti.
Hay días en los que te paras a pensar y llegas a la conclusión de que el último año se te ha pasado volando.
Tiene la felicidad algo que ver en todo esto?
Es la principal culpable.