Releo por casualidad esa “Carta a una maravillosa mujer de 35” y se me encoge el corazón de felicidad.
Llego al fin de semana después de unos días muy intensos en los que he vivido con mucha tensión y estoy agotada. Ayer, volví en mí. Ayer fui capaz de coger la distancia suficiente para darme cuenta de mi existencia. Y es que, determinadas situaciones familiares me anulan y hasta mi cuerpo se rebela. Es como si intentaran domar un potro.
Pero, yo sé cómo quiero vivir. Lo tengo claro y sigo convencida de que así sí se puede. Al igual que tengo claro que quiero seguir creciendo contigo y vivir sumando. Por eso, anhelo que llegue el momento en el que poder compartir cada día contigo y que los días que pasemos separados sean la excepción. Imagina lo que puede ser ese enriquecimiento constante.
Te quiero.