Soy FELIZ con mayúsculas. Algunos autores afirman que la felicidad no es un estado continuo, si no que hay momentos felices que son puntuales y que se alternan con momentos neutros y con otros más amargos.
Para Nietzsche El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices. En este punto discrepo bastante, desde hace unos diez meses comencé a sentir que la felicidad ocupaba mi vida, salía de un estado de infelicidad muy acusado y tenía muy claro donde encontraría un estado continuo de felicidad. No lo encontraría en grandes cosas, en lujos ni riquezas, tenía muy claro que mi felicidad estaba en las pequeñas cosas, en el disfrute de lo sencillo. Ésto puede parecer un tópico, pero yo realmente lo sentía así, sabía como quería vivir y una trayectoria de años envuelto en algo que no me hacía feliz me permitió saber valorar todas esas pequeñas cosas que aportan felicidad a raudales. Como decía Franklin, La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. Ése era el sentido que yo le había encontrado a la vida.
Sartre daba también en el clavo diciendo que Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.
Con toda esta serie de ingredientes yo había conseguido un estado de felicidad continuo. En realidad soy una persona sencilla y me considero muy afortunado por saber saborear las pequeñas cosas.
El 16 de Febrero todo dió un giro. Estando en ese estado de felicidad continuo apareciste tú, alguien muy importante, especial, excepcional, que era capaz de llenarlo todo, de hacerme sentir pleno como nunca lo había estado.
Ahora en mi mente y mis retinas aparecen como los momentos más felices de mi vida imágenes de los dos juntando las barrigas en una discoteca de Madrid, de estar sentados tomando una cerveza en la puerta de una cueva de Cuevas, de disfrutar siestas colmadas de amor en todos los sentidos o de escucharte reír a carcajadas mientras me haces cosquillas.
Esa es la felicidad plena.