Siempre he alucinado con los seguidores de programas de extraterrestres, misterios o apariciones. Y parece ser que es un negocio totalmente boyante.
Ayer volvía a casa en taxi después de ver una película de cuya serie yo también soy una “frikie” y el taxista llevaba puesta la radio con uno de esos programas. Me contaba que en la soledad del taxi de madrugada no siempre había opción a buenos programas, pero por lo que parecía se creía a pies juntillas todo lo que decían.
Antes de conocerte yo no creía que pudiera encontrar a alguien tan “perfecto” (en el sentido que tú sabes), más bien creía que era ciencia ficción y nunca lo soñé porque ni siquiera imaginé posible algo así. Eres el hombre más maravilloso que he conocido jamás y soy feliz porque además de conocerte me he enamorado de ti y tú de mí.
Ahora ya no sé si dejar de ser atea y convertirme en escéptica.
