Empiezo ahora, 48 horas después de llegar, a digerir estos seis días pasados. Mis encuentros amorosos están tan cargados de nuevas sensaciones completamente desconocidas por mí, que necesito tiempo para entenderlas. Me han faltado esta vez silencios, de esos que te permiten reflexionar “in situ” y que te ayudan a digerir tantas píldoras de felicidad.
En estos momentos estoy empezando a ser consciente de que necesito tu piel junto a la mía. Cuando te tengo a mi lado se atraen como dos imanes, nuestras manos se buscan para apretarse, nos fundimos constantemente en tiernos y apasionados abrazos, mi rostro busca constantemente ese hueco entre tu hombro y tu cuello para fundirme en tu olor y siempre (salvo una excepción por calor extremo) dormimos totalmente pegados y abrazados. Pero hasta hoy no había sido consciente de que es la primera vez que eso me sucede.
Ahora, en mi retiro de sofá, miro atrás y voy saboreando cada uno de los detalles vividos. Lo idóneo sería hacer la digestión juntos con una buena siesta.